
Gracias por abrirme los ojos que andaban aturdidos por el polvo mágico de las hadas.
Lo hiciste a golpes y sin piedad alguna, mostrandome detalle a detalle el mundo de la mentira y haciendome creer que yo misma era culpable de ello.
Sabes bien que yo no estoy aqui, sabes bien que no me fui, sabes bien que quizas nunca estube allí.
Una calada honda antes de que llegué el autobús y me interrumpa el cigarrillo como siempre.
Me subo en el sin duda, quien sabe donde me llebará...
Lo único que espero es que cuando ya este demasiado lejos no te asuste el pozo donde te metiste, no te arranque el corazón toda la polución de palabras sin sentido que nos rodean y que esos labios de terciopelo no se acuerden jamás de los mios de espinas.
Miró esa carta fijamente...
Quiero que me llebes allí.
...quiero que me alejes de aquí.
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