Adiós reina de los mares,
ojala te hundas en lo más profundo.
Mis palabras ya no tienen peso en tu mundo
y cada una de las tuyas retumba en el mio como un eco desmembrante.
Deseo que te pierdas en laberintos que lleven mi nombre
y yo ande despacio con boca sellada haciéndote plácido el sueño
acariciandote el pelo con unas manos que ni se asemejan a las mias
con una melena y piel que ya solo es escarcha entre mis dedos.
No escribo con rabia ni recelo sino cansada de que el tiempo no arranque
desde el día que te fuiste,
desde el día que nunca estubiste,
desde el día en que la paradoja del que idealiza llego a mi.
Ojala te alejes de mi puta cabeza,
en la que permaneces y quemas,
ojala no me mienta más mientras te espero.
Y desespero.
El que insiste acaba por perder la cabeza.
Porque aqui ya no estas ni volverás.
Solo me quitas.
Fantástica sonrisa de sol,
fatídica mi mueca.
sábado, 21 de marzo de 2009
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Alucinante. Uno de los mejores textos tuyos que he leido, sin duda... Independientemente del significado
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