Busca alhajas en apestosas fosas oscuras.
Con sus huesudos dedos nevados acaricia la mugre
y la arrastra hacia su cuerpo como si de fina seda se tratase.
Grita y lo tira todo al aire: "¡Viva, lluvia de mierda!"
Respira el olor ácido de la cuidad
e imagina montañas llenas de orgánica intensa
dónde a espasmos danza, sintiendo el poder y la inmensidad
de percatarse que, su libertad, la lleva dentro.
Por un momento resopla relajada como si todo fuese mutuo y se duerme contraída.
...pensando que él la pensara a ella.
boníssima cançó ;)
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